
Corteza de canela
¿Por qué Sri Lanka y Madagascar?
En el corazón del océano Índico, dos islas extraordinarias —Sri Lanka y Madagascar— ofrecen no solo un clima ideal para la corteza de canela, sino también la oportunidad de apoyar a comunidades rurales resilientes y arraigadas en la tradición.
Sri Lanka, la Perla del océano Índico, es una tierra de contrastes asombrosos. Desde playas doradas donde anidan las tortugas marinas hasta tierras altas brumosas que resuenan con antiguos cánticos budistas, la belleza natural de la isla solo se compara con la riqueza de su antigua cultura e historia. Los árboles de canela florecen en su clima subtropical, especialmente en las regiones rurales de la isla, donde generaciones de agricultores han cultivado la tierra con cuidado y reverencia. Estas comunidades, aunque modestas en recursos, son ricas en conocimiento y dedicación, lo que hace de Sri Lanka no solo una fuente de corteza de canela de alta calidad, sino un lugar donde el abastecimiento puede dignificar y empoderar.
Al otro lado del mar, en la costa oriental de Madagascar, los árboles de canela prosperan en un entorno igualmente exuberante y montañoso, reconocido por su rica biodiversidad y su suelo fértil, y en un clima subtropical moldeado por las lluvias monzónicas y los ciclones estacionales. Introducida en el siglo XVII por los marineros, la canela se ha convertido en una parte vital de la identidad agrícola de la región.
Aquí, el aire está perfumado con clavo de olor, pimienta negra y canela: especias que durante mucho tiempo han sostenido a los pequeños agricultores y dado forma al ritmo cultural de la isla. En este célebre corredor de especias, el socio de abastecimiento de doTERRA trabaja directamente con los productores —que a menudo cultivan sus parcelas familiares—, promoviendo precios justos y estabilidad a largo plazo para su forma de vida. Al eliminar a los intermediarios e invertir en el conocimiento local, esta alianza honra la experiencia de quienes han cuidado estos árboles durante generaciones.

Juntas, Sri Lanka y Madagascar representan algo más que condiciones de cultivo ideales: encarnan una filosofía de abastecimiento arraigada en el respeto, la sostenibilidad y la prosperidad compartida. El aceite esencial de corteza de canela de doTERRA proviene de nuestro socio de abastecimiento en Madagascar, y el aceite esencial de canela de nuestras mezclas OnGuard® y MetaPWR® se obtiene de Sri Lanka. A través de estas alianzas, cada gota de aceite de corteza de canela en los productos de doTERRA lleva consigo no solo pureza y potencia, sino una historia de lugar, personas y propósito.
¿Cómo funciona?
Los árboles de canela pueden cosecharse para producir múltiples productos populares en los mercados de las especias y los aceites esenciales. Si bien la industria de las especias se ha centrado tradicionalmente en la corteza, la industria de los aceites esenciales valora ambos componentes. En Sri Lanka, doTERRA obtiene aceite de corteza de canela de miles de pequeños agricultores que cosechan las hojas y la corteza por separado.
Mientras que la industria de las especias tradicionalmente valora la corteza gruesa añejada durante más de tres años, la industria de los aceites esenciales se beneficia de la corteza más delgada, que madura en apenas seis meses, lo que la convierte en una fuente de ingresos más accesible y frecuente para los pequeños agricultores. El aceite de corteza de canela que se produce aquí proviene de astillas y fragmentos de corteza, subproductos del enrollado de la canela.

Para mantener la productividad, los árboles de canela en Sri Lanka se cosechan mediante el desmoche en primavera, un método que fomenta el rebrote y aumenta los rendimientos. El desmoche consiste en cortar el árbol a unos 30 cm de su base. Esto fomenta el crecimiento de nuevos brotes. Este método es sostenible y conduce a un fuerte crecimiento vegetativo. Cada desmoche da lugar a tres o más brotes nuevos, que se convierten en árboles listos para la cosecha en tres a cinco años, garantizando un ciclo continuo de crecimiento y rendimiento, tanto de corteza como de hojas de canela.
Una vez que se desmocha el árbol de canela, las hojas se retiran y se destilan por separado para producir aceite de hoja de canela, mientras que la corteza se seca al sol durante 2 a 3 días, y luego se remoja hasta 48 horas para aumentar el rendimiento de aceite. Por último, se somete a destilación al vapor durante 8 a 10 horas para extraer el rico y especiado aceite esencial. Esto forma parte del patrimonio agrícola de la isla. A las afueras de Colombo, Sri Lanka, el aceite esencial de corteza de canela de doTERRA se produce en una instalación que ejemplifica tanto la excelencia técnica como la dedicación a la producción responsable.
Esta fábrica, construida exclusivamente para doTERRA, está dirigida por un socio de abastecimiento con formación en ingeniería mecánica que busca no solo honrar el legado de su abuelo de destilar aceites esenciales, sino también ayudar a los agricultores y las comunidades promoviendo la pureza de los aceites esenciales en su propio país e industria.

Después de capacitarse con un maestro destilador de la región, estableció un sitio de destilación de última generación que cumple con rigurosos estándares de seguridad y medioambientales, y de la industria de las especias. Estos incluyen corteza interna, astillas pequeñas y grandes, y enrollados, todos los cuales deben cumplir con las estrictas especificaciones de calidad de doTERRA. Las astillas pequeñas y grandes de la corteza las preparan los lugareños, que toman las ramas caídas de las podas en las plantaciones y las llevan a casa para prepararlas golpeando las ramas con una herramienta de madera —como un martillo— para desprender la corteza en pequeños fragmentos.
Los enrollados son tiras delgadas y rizadas de corteza de canela que se producen durante el proceso de elaboración de las ramas de canela (también conocidas como quills). La elaboración de estos enrollados involucra a “peladores” altamente capacitados que cortan capas del tronco del árbol de canela, retirando capas finas como el papel del tronco, que naturalmente se mantienen en forma de rizos apretados, como si recordaran su posición original abrazando el delgado tronco del árbol.
Estas capas rizadas y finas como el papel del tronco de canela se apilan luego ordenadamente una dentro de otra para crear las ramas de canela que vemos en el mercado. Obtener suficiente materia prima de alta calidad para satisfacer la demanda puede ser un desafío, especialmente cuando se busca tanto pureza como volumen. Sin embargo, el compromiso del equipo con la excelencia garantiza que cada lote refleje los más altos estándares de producción de aceite esencial.

En Sri Lanka, la canela es nativa y está profundamente entretejida en la cultura de la gente y la tierra. El material de corteza en bruto se recolecta a través de una red de recolectores regionales, cada uno de los cuales trabaja con hasta 50 astilladores individuales, muchos de los cuales son mujeres. Este modelo no solo apoya los medios de vida locales, sino que también empodera a las mujeres de las comunidades rurales al proporcionarles una fuente confiable de ingresos.
En la costa sureste de Madagascar, los árboles de canela crecen en pequeñas granjas familiares, muchas de ellas heredadas de generación en generación. Cada agricultor suele gestionar entre 0.1 y 1 hectárea de tierra, a menudo combinando la canela con otros cultivos como el clavo de olor. Estos huertos son más que simples tierras de cultivo: son un legado.
La destilación no es una tarea sencilla en Madagascar; el terreno es escarpado y solo accesible a pie, en motocicleta o en bote. En algunas regiones, la corteza de canela se transporta por canales para llegar a las destilerías situadas en lo profundo del campo. Estas destilerías suelen ser de gestión familiar, como una cerca de la costa donde una pequeña familia también opera un vivero para propagar plántulas de canela y clavo de olor. Tras un devastador ciclón que afectó a más de 5000 agricultores, el socio de abastecimiento de doTERRA intervino para apoyar los esfuerzos de recuperación, proporcionando plántulas y ayudando a los agricultores a reconstruir sus medios de vida.
Apoyar el cuidado del medioambiente
En la parte sur de Sri Lanka se siguen múltiples prácticas de abastecimiento sostenible. Cada parte del árbol se aprovecha —desde las hojas y la corteza hasta las ramas— para la producción de especias y aceite. Los árboles de canela vuelven a rebrotar de forma natural después de la cosecha, sin necesidad de un manejo activo. La cosecha consiste en dejar intacta la raíz, y el pelado de la corteza se realiza a diversas escalas, desde pequeñas granjas hasta operaciones más grandes.
La sostenibilidad está entretejida en cada paso del proceso. La fábrica utiliza madera de caucho de un suministro sostenible como su principal fuente de energía. No se necesita riego, el agua se recicla durante todo el proceso de destilación, y la biomasa gastada —el material que queda después de la destilación— es reutilizada por industrias locales, incluida la fabricación de incienso. Estas prácticas reducen los residuos y minimizan la huella ambiental de la producción.
Para operar de manera legal y responsable, todas las destilerías de Sri Lanka deben contar con un certificado de la Ley de Protección Ambiental (ELP), emitido por el gobierno. Esta certificación requiere auditorías anuales y el cumplimiento de un conjunto integral de normas ambientales y operativas. En Sri Lanka, para mantener las plantaciones, los árboles se desmochan en primavera para fomentar el rebrote, y se plantan nuevas plántulas con regularidad.
Cada gota de aceite esencial de corteza de canela de doTERRA lleva consigo una historia de resiliencia, tradición y cuidado. Ya sean las manos de un agricultor en Madagascar pelando corteza bajo el sol o un destilador de Sri Lanka extrayendo aceite en una unidad de destilación alimentada con biomasa, este aceite es un testimonio del poder del abastecimiento responsable y la agricultura sostenible.
Construir una cultura laboral positiva
El socio de abastecimiento de doTERRA para los aceites de corteza y hoja de canela en Sri Lanka es valorado por su dedicación a producir aceites esenciales puros y naturales que reflejan la integridad de sus orígenes. El socio apoya iniciativas comunitarias como becas educativas y restauraciones de templos. También se distribuyen plántulas de caoba y teca para ayudar a los agricultores a diversificar sus fuentes de ingresos.
Desarrollo de la capacidad de los proveedores y apoyo a las prácticas seguras
En junio de 2024, nuestro socio propuso un proyecto del Challenge Fund que empoderó a los productores con educación práctica a través de un calendario cuidadosamente diseñado, ofreciendo orientación sobre medidas de salud y seguridad y las mejores prácticas estacionales en el cultivo de la canela: una guía práctica y visual que sigue educando e inspirando. Además de esta subvención, doTERRA contribuye proporcionando pagos anticipados al proveedor, en un esfuerzo por apoyar el pago oportuno a los peladores y recolectores de corteza de canela. Este tipo de iniciativas reflejan algo más que capacitación y políticas: representan un compromiso compartido de nuestro socio, los miembros de la cadena de suministro y doTERRA con la excelencia, la dignidad y el impacto a largo plazo para las comunidades que están en el corazón de la historia de abastecimiento de doTERRA.
Apoyo educativo para las comunidades agrícolas de Sri Lanka
A través de la doTERRA Healing Hands Foundation, alrededor de 100 niños de la comunidad de cultivo de canela en Sri Lanka recibieron mochilas, zapatos y útiles escolares. En una comunidad rural dedicada al cultivo de la canela, el simple acto de colocar una mochila sobre los hombros de un niño puede ofrecer un renovado sentido de dignidad y pertenencia. Muchas familias no pueden costear los artículos escolares básicos, lo que provoca una baja asistencia escolar. Con estas herramientas esenciales en mano, las aulas antes marcadas por asientos vacíos comenzaron a llenarse. A lo largo del tiempo del compromiso enfocado de la escuela por mejorar su experiencia educativa —incluyendo la búsqueda de una alianza con nuestro socio de abastecimiento y doTERRA para financiar mochilas, zapatos y útiles, entre otros factores—, el director informó que la escuela registró un aumento del 30 % en la asistencia.
Los niños de Sri Lanka llegaron a la escuela con uniformes para mejores condiciones de aprendizaje, pero la verdadera transformación tuvo menos que ver con las cifras y más con la presencia: de mentes comprometidas, de futuros fortalecidos. Entre ellos había un niño cuyo padre pela cuidadosamente la corteza de canela a mano. La mañana en que se distribuyeron los útiles escolares, el trabajo del padre encontró su propósito no en las ganancias, sino en la posibilidad, plasmada en la cuidadosa caligrafía del trabajo escolar de su hijo.
Al eliminar las barreras a la educación e invertir en el bienestar de las familias agrícolas, doTERRA y la Healing Hands Foundation esperan cultivar no solo canela, sino también confianza, oportunidad y esperanza en la próxima generación.
